La integración se basa en el respeto, el aprecio y la tolerancia.
Entendemos la integración (con éxito) como la tarea a largo plazo de establecer una participación igualitaria y no discriminatoria en los recursos económicos, sociales y culturales de la sociedad. Esto también debería promover la gestión constructiva de la diversidad y la diferencia por parte de todos los implicados. Para ello es necesario reconocer y tratar los procesos de inclusión y exclusión existentes. El marco y las normas de esta forma de entender la integración los establece el ordenamiento básico democrático libre.